Dinero de cumpleaños de los niños: cómo decidir qué hacer con él

Por INKORA · Publicado: · Lectura aproximada: 5 min

Una niña y una persona adulta revisan unas monedas y sobres junto a una tarjeta de cumpleaños.
Imagen ilustrativa.

Si tu hijo recibe dinero por su cumpleaños, podéis empezar con tres preguntas: qué le gustaría hacer, cuánto cuesta y qué quiere dejar para después. Anotad el regalo como una entrada puntual, distinta de la paga. No hace falta imponer un porcentaje de ahorro: un plan sencillo y una conversación ayudan a ver las consecuencias de cada elección.

Familias con niños que empiezan a elegir y contar, con ayuda adulta

En este artículo

Esta actividad sirve para practicar con dinero real o con fichas de papel. Los 30 euros y los precios de los ejemplos son inventados. Adaptad las cuentas a lo que el niño pueda comprender, con ayuda de una persona adulta.

Antes de repartir, escuchad qué significa ese regalo

Para el adulto, 30 euros pueden parecer una oportunidad para ahorrar. Para el niño, quizá representan unas cartas que lleva semanas esperando. Antes de decidir por él, pregunta: «¿Qué te apetece hacer con este regalo?» y «¿Hay algo para lo que ya estabas guardando dinero?». Si quien lo regaló explicó para qué era, hablad también de ese acuerdo.

Después, aclarad qué gastos siguen cubriendo los adultos. La comida necesaria, la salud y otras necesidades básicas no deben depender de que gestione bien una actividad educativa. Tampoco es una ocasión para comparar cuánto han recibido o ahorrado los hermanos.

La orientación educativa del CFPB propone acompañar las decisiones, planificar y reservar dinero para objetivos. A partir de esas ideas, aquí planteamos tres planes propios; ninguno es el reparto correcto para todas las familias.

Tres planes diferentes con los mismos 30 euros

Imaginad un regalo de 30 euros. Hay una compra opcional que cuesta 12 euros y una meta que cuesta 25. Una hoja permite comparar posibilidades antes de gastar.

Ejemplo ficticio: cada fila reparte los mismos 30 euros
PlanUsar ahoraReservar para la metaSin asignar
A. Elegir la compra de 12 euros12 €18 €0 €
B. Priorizar la meta de 25 euros0 €25 €5 €
C. Elegir otro gusto de 5 euros5 €20 €5 €

Con el plan A faltan 7 euros para la meta; con el C, 5 euros. En el B ya está reservada la cantidad prevista, suponiendo que el precio siga siendo 25 euros. El dinero sin asignar no exige una compra inmediata: puede quedar pendiente mientras lo piensa.

Preguntad: «¿Qué eliges y qué aceptas aplazar?». No hace falta dividir el regalo en más apartados ni convertir compartir una parte en una obligación. Si las cifras distraen, comparad solo dos alternativas con dibujos.

Un registro que se entienda al volver a mirarlo

Escribid la fecha, cuánto ha recibido y el plan elegido. Después de cada compra, anotad lo usado y lo que queda. No contéis como gastado lo que simplemente se ha apartado en un sobre.

Mi regalo: recibí ______ € el día ______.

Hoy decido: usar ______ €, reservar ______ € y dejar ______ € pendiente de decidir.

Mi meta cuesta: ______ €. El precio se comprobó el día ______.

Después de esta compra me queda: ______ €.

Volveremos a mirar el plan: ______.

La comprobación es sencilla: al decidir el reparto, recibido = usado + reservado + sin asignar. Elegid juntos un lugar seguro para guardarlo. La actividad no requiere abrir una cuenta bancaria ni contratar un producto.

Si quiere cambiar de idea, revisad qué cambia

Reservar dinero no obliga a mantener siempre la misma meta. Si aparece otra compra, recuperad la hoja: «Si utilizas parte de esto, ¿cuánto quedará para lo que querías?». Cambiar de plan con información es distinto de olvidar que el dinero ya estaba destinado a algo.

Si gasta todo en una compra opcional, evitad convertir el regalo en una discusión interminable. Podéis reconocer la decepción y buscar una alternativa gratuita. No inventéis futuras entregas para que la cuenta salga bien: otro regalo de un familiar no está garantizado.

La misma conversación, con distinta ayuda

Si todavía necesita ayuda para contar, el adulto puede hacer las cuentas y el niño señalar entre dos opciones. Si ya maneja cantidades pequeñas, puede completar el registro. Con adolescentes, añadid gastos digitales y comprobad si una compra implica pagos posteriores.

Las edades no fijan una cantidad correcta. Tampoco hay obligación de ofrecer dinero real para aprender: unas fichas y dos precios inventados permiten practicar sin que ninguna familia tenga que aumentar su gasto.

Dos dudas que conviene aclarar

¿Lo juntamos con la paga?

Puede guardarse en el mismo lugar, pero anotadlo aparte. La paga tiene una frecuencia acordada; el regalo es puntual. No lo transforméis en ingresos mensuales para calcular un presupuesto que después no se podrá mantener.

¿Y si prefiere gastarlo en vez de ahorrar?

Podéis conversar sobre sus opciones y los límites familiares sin imponer un reparto universal. Si queréis practicar una meta, proponed una pequeña que elija él. Distinguir necesidades y deseos ayuda a hablar de prioridades sin juzgar cada gusto.

Convertid una decisión en algo que pueda seguir

Si elige reservar una parte, la tabla de ahorro permite registrar lo que falta. El reto gratuito de ahorro de 30 días ofrece una meta y un registro para continuar; no exige una aportación diaria ni genera intereses. La suscripción la realiza una persona adulta y requiere confirmar su correo.

Si necesitáis organizar una entrega recurrente, continuad con la guía de la paga.

Fuentes y criterio editorial

Fuentes primarias consultadas el 25 de octubre de 2026: CFPB: decisiones y hábitos financieros en edad escolar, planificación, ahorro y Finanzas para Todos: educación financiera en familia. Aportan orientación general; las conversaciones, cuentas y hoja son propuestas propias de Inkora. No han revisado ni avalan este artículo o el libro.